Blog de Viajes Sagrados, contenido sobre lugares de poder, reflexiones y practicas energeticas

POR QUÉ TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE SER PERSONAS PROSPERAS

Escuchamos mencionar la palabra PROSPERIDAD y rápidamente se nos viene al pensamiento abundancia de dinero, de posesiones, riqueza de lujos y de frivolidades.

Una visión menos materialista resalta que muchas personas tienen riquezas pero no prosperidad, ya que no se sienten afortunadas ni creen en el curso favorable de las cosas. De hecho, sus preocupaciones económicas no se agotan, ya que dedican su tiempo a pensar en inversiones, ahorros, etc. En otras palabras, es correcto decir que la prosperidad consiste en tener aquello que una persona quiere para su vida, ya sea en el plano material, en el plano espiritual o en ambos.

Pero La prosperidad no es sólo posesiones materiales. La verdadera prosperidad significa madurar espiritualmente en la relación de uno con el Hacedor*. Es salud física, mental, emocional, y el bienestar del alma. Ese es el estado natural del ser humano, y así fue desde el principio cuando  nuestro amado planeta Tierra  se pobló de semillas estelares y surgieron las civilizaciones completas y espirituales con grandes deseos de manifestación y experimentación, pero llegaron desacuerdos y mala gestión de los atributos y todo cambió y fue entonces cuando fuimos relegados a olvidar sin más.

ImagineAhora tenemos el deber de ejercitarnos de nuevo para recuperar esos dones que nos vienen dados por herencia, esta es nuestra única y verdadera misión.

Hemos de vivir nuestra unidad, en nuestro centro, sin dispersarnos, ser conscientes y estar despiertos. Si en la vida diaria, nos cuesta, es porqué vivimos la vida como difícil, como hostil, entonces eso crea miedo, y delante del miedo nos replegamos con nuestros mecanismos de defensa infantiles. Todo esto lo tenemos que experimentar en condiciones  favorables, y progresivamente aplicarlo a situaciones menos favorables.

Cuando estamos centrados, a veces uno se despista, eso es normal. Lo importante es hacer, es decir, situarse en esa perspectiva, que nos obliguemos a vivir lo que realmente somos en nuestra realidad profunda, en lugar de vivir eso que creemos ser. La creencia, que es donde estamos instalados, varía con el tiempo. En cambio, lo que somos intrínsecamente, esencialmente, es lo único que no cambia.

No te creas tus creencias. Es más importante un momento que veamos claro que nosotros somos esa realidad, es más decisivo ésto que veinticuatro opiniones o estados que pasen sucesivamente. Seamos consecuentes con  nosotros mismos, porque éste es un trabajo que solo depende de cada uno. Es importante vivir esa actitud, aunque de momento no lo percibas; o aunque te encuentres mal, aunque tengas miedo; oblígate a vivir como si fueras esa unidad (que ya eres). Es la técnica del “como si”. Esto es una consigna básica de trabajo. No estemos tan amarrados a los estados emocionales, estados de ánimo o a las ideas de turno. Todo esto son cosas inestables, son cosas que pasan; aprendamos a descubrir a reconocernos como centro. Estar centrado es que uno esté equilibrado en su centro y que desde allí sea libre, libre para ver, pensar, soñar, para lo que a uno le dé la gana. Es evidente que esta disponibilidad no es fácil, por eso se requiere empezar por lo que es más elemental. Nosotros somos algo así como una olla a presión en la que hay un montón de cosas que están hirviendo.  Claro, cuando esa presión pasa por arriba es la mente la que la recibe; y en un momento dado tiene ideas de esto, ideas de lo otro, o de lo de más allá, pero la fuerza de esas ideas no está en ellas sino en lo que hay debajo. Y por eso hay que empezar por lo que es más elemental. La respiración, si la ejercitáis bien, veréis que tiene un efecto extraordinario para la pacificación general y para la penetración en la conciencia.

Si diriges tu mente con amor y satisfacción hacia el objeto deseado, verás que la mente va allí dócilmente sin el menor esfuerzo. Tu centro trae el equilibrio emocional a tu corazón, te enlaza con lo infinito, es el momento de reconectarse, y verás como un portal de sabiduría infinita hará despertar tu alma adormecida, entonces ocurre la magia, ya estás en la casilla de salida, ponte en posición y empieza la carrera, la espectacularidad te está esperando con los brazos abiertos, pide, exige, el Cosmos espera tus peticiones. El merecimiento y la abundancia trabajan en conjunto y siempre a nuestro favor, cuando estamos en nuestro centro.

Cultívate en prosperidad de la cabeza a los pies, siéntete como una persona próspera y rica. Todo existe ya en el Universo y nosotros tenemos que hacer que se manifieste en nuestras vidas. Repítete desde por la mañana: Yo soy rico y la prosperidad y la abundancia me regalan todos los tesoros materiales y espirituales. Yo lo reclamo.

Decretemos:

  • Estoy preparado a recibir todo lo que merezco y todo son cosas buenas llenas de belleza, porque yo soy hijo del Hacedor* y mi propia  divinidad me acuna y me sostiene para que reclame mi parte de la herencia universal. Mi agradecimiento por estar formando parte del Plan Cósmico de Alta Vibración de Amor, es inconmensurable. Así es, así es, así es.

*Dios, la Fuente, la Energia Suprema.

Carme Grau Prunés
http://aprende-a-triunfar.com/
http://esferasdeprosperidad.com/

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