Ponte al Día

Nutrición y Emociones.- Bárbara Lessmeister

¿Cuál es la relación entre las distintas emociones humanas y la alimentación? ¿Influyen los distintos alimentos de forma diferente en nuestro estado mental y emocional? ¿Por qué comemos lo que comemos? ¿Somos conscientes de lo que comemos y por qué lo comemos?

Para entender estas cuestiones tan delicadas, antes de nada, debemos conocer las diferencias lo que es alimentación de lo que es nutrición.

La nutrición, son todos los procesos físico-químicos que suceden en nuestro organismo que transforman los alimentos en nutrientes, para así nutrir nuestras las células, permitiendo el adecuado funcionamiento de nuestro cuerpo.

Nuestro organismo, para mantener la salud, necesita nutrientes, sustancias químicas imprescindibles para la vida humana, tales como: hidratos de carbono, proteínas, grasas, agua, vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas, etc.

Los nutrientes son sustancias necesarias para la vida.

Alimentarse, es el acto de ingerir, de comer, de proveer al organismo de alimentos, que posteriormente el sistema digestivo procesará para obtener nutrientes.

La alimentación está condicionada por diversos factores, como son los factores sociales, económicos, culturales, medioambientales, ideológicos, de salud, por gustos, moda, etc.

Si recordamos algún momento de nuestras vidas, especialmente en nuestra infancia, todos recordaremos ese enfado, o ese estar tristes o estresados y no poder comer porque “se nos cierra” el estómago”. O los nervios, cuando estamos enamorados, que de tanta emoción tampoco nos permitían comer. O la mala digestión después de discusión.

Alrededor de la mesa se genera gran parte de nuestra vida social. Además, un porcentaje muy elevado de la población asocia comer con placer. Comiendo disfrutamos de momentos muy agradables para nuestro paladar y nuestra mente. Lo que sentimos a través del se traduce en emociones relacionadas con la felicidad y/o el bienestar.

Culturalmente, también se ha asociado la comida con premio o castigo: “hoy te quedas sin postre”.

Como vemos, existe una la relación entre lo que ingerimos y nos nutre, y las emociones. Estos son sólo algunos ejemplos, pero la relación alimentación-emociones es mucho más sutil, y afecta a muchas cuestiones más.

Los alimentos y los nutrientes que contienen, pueden favorecer, limitar e incluso equilibrar la aparición de ciertas emociones. ¿Cómo sucede esto, y por qué?

Las emociones son sentimientos producto de nuestros pensamientos y procesos mentales, que se desarrollan desde nuestro sistema nervioso. El SNC, como cualquier otro tejido del organismo, necesita determinados nutrientes para un correcto funcionamiento.

Por tanto, lo que ingerimos, puede nutrir o no, puede servir a ese tejido a su adecuado funcionamiento, o no. Los nutrientes que asimilamos, generan una serie de respuestas neurológicas que afectan a los procesos de la mente y por ende, a nuestras emociones.

Según la medicina China, cada elemento de la naturaleza está relacionado con un órgano y una víscera, con unas emociones o estados mentales positivos, con unas emociones o estados mentales negativos y con una serie de alimentos que influyen con sus propiedades en los órganos correspondientes (ver tabla adjunta).

Cuando existe una carencia nutricional determinada, esto afecta energéticamente a un determinado órgano, lo que se traduce en una emoción y estados mentales negativos, así como finalmente, puede manifestarse en un problema físico determinado. Aportando los alimentos y nutrientes adecuados, se aumentará la energía que nutre al órgano debilitado, normalizando su actividad y haciendo desaparecer o minimizando la emoción asociada, así como equilibrando el órgano físico concreto.

Antes el ser humano se alimentaba siguiendo ritmos naturales. Se comían determinados alimentos más en invierno, alimentos caloríficos, y en verano más frutas y verduras refrescantes. Hoy en día con los supermercados y la comida rápida, los ritmos se han alterado, comiéndose en muchos casos carnes grasosas en verano y frutas en invierno, dañando la energía vital y produciéndose así todo tipo de enfermedades y trastornos.

Dependiendo del carácter y de las funciones que tenga una persona, deberá equilibrarlas con la alimentación contraria. Así, una persona con funciones yang más marcadas (hiperreactividad, calor, aceleración, actividad, ritmo rápido, vibración fuerte, simpático) debería no excederse en alimentos tipo yang, como carnes, embutidos, carnes o huevos. Al revés, personas con tendencia yin (hiporeactividad, frío, lentitud, pasividad, ritmo lento, vibración débil, parasimpático), deben cuidar no excederse con alimentos yin, como helados, bebidas alcohólicas, dulces, azúcar, frutas, zumos de frutas o lácteos.

El exceso de energía en un órgano se expresa frecuentemente con emociones y estados mentales positivos exagerados.

Las emociones y estados mentales positivos saludables aparecen cuando el organismo está equilibrado energéticamente, no hay exceso ni déficit de energía en los órganos, sino que todos funcionan normalmente en equilibrio y sincronía.

Dependiendo de las emociones que queramos trabajar, trataremos de incluir en nuestra dieta aquellos alimentos y nutrientes que favorezcan al elemento con el que están relacionados, de forma equilibrada y sin excesos.

Si lo que hay es un exceso en la emoción, deberemos reducir los alimentos del grupo correspondiente.

NutriciónPor ejemplo, si nos sentimos faltos de alegría (Fuego/ Corazón), hiperactivos pero incapaces de concentrarnos, y con falta de claridad mental, incluiremos en nuestra dieta alimentos y nutrientes que estimulen el elemento fuego, al corazón e intestino delgado.

Terapias como las Flores de Bach pueden ayudarnos a canalizar adecuadamente las emociones, a desbloquearlas y centrarlas en positivo, pero podemos empezar a ver cambios con una alimentación equilibrada, con un aporte adecuado de nutrientes y alimentos que nos den energía y vitalidad, sanando nuestras emociones y nuestra mente desde nuestro cuerpo.

A continuación facilitamos una tabla, que recomendamos tener a mano en la cocina, para equilibrar el organismo, en función de las emociones.

Nutrición2 copia

Bárbara Lessmeister

http://eltriskelyeldruida.com/

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