Ponte al Día

Otoño: meditación y transformación

“Cuando dejo de ser lo que soy, me convierto en lo que podría ser” –Lao Tsé-

Como todos ya seguro que sabéis, el otoño es mi estación favorita; la sensación de tranquilidad que conlleva esta estación me sobrecoge y enamora. Para mi el otoño es un reset, una forma de recomenzar…. Si bien es cierto que el mundo actual nos lleva a contra vuelta, adelantados o atrasados, sin saber muy bien como enraizarnos en el presente, también es cierto que el otoño nos invita a ralentizar, cerrar ciclos, renovarnos, meditar y a transformar nuestra vida. El otoño es clave dentro del ciclo vital de nuestra existencia.

La luz del sol se debilita, el sol está cada vez más bajo y esto hace que tenga una intensidad mayor, una profundidad que no existe en otra época del año. No se si es debido a esto o no, pero nuestros pensamientos son mas intensos y profundos. La reflexión, este arte tan denostado en la sociedad superficial que vivimos, es el centro de la actividad otoñal.

Estas reflexiones o meditación pueden realizarse sentados con música y haciendo respiraciones o dando un paseo por los maravillosos paisajes otoñales que destiñen añoranza y melancolía. Estas dos palabras “añoranza y melancolía” dan la falsa sensación de querer atrapar el tiempo que pasó, lo bueno es que nos “obliga” a realizar un balance de este tiempo que pasó.

Enraizandonos en la tierra

Enraizandonos en la tierra

El primer signo astrológico del otoño es Libra. Libra, la balanza, sopesa sobre los dos lados… (ya sabemos que nunca sabe cual escoger) y es por esto que a principios del otoño rememoramos cosas y no sabemos que pasos a seguir o dar. En la actualidad el principio del otoño coincide con la vuelta al colegio y a los adultos nos entran las prisas por comenzar algo nuevo, temiendo que si no lo hacemos perdamos el tren.

Calma, calma… date el regalo del tiempo, y reflexiona sobre aquello que realmente quieres que entre en tu vida…y sobre todo, no impongas más disciplinas de las que puedas hacer, por que así surge el estrés o la sensación de estar castigados (hacemos cosas que en realidad no queremos hacer). La  excusa de “es que lo necesito para” o “es que tengo que estar al día” no es nada interesante, recuerda que imantamos aquello que somos y si no nos sentimos plenos y maravillosos no podremos atraer estos colores a nuestra vida. Sin embargo el regalo otoñal de la reflexión nos abre la puerta hacia la vida que deseamos de una manera rápida.

Responde a la pregunta: ¿ganar o ser feliz? Por supuesto que lo que queremos es ser felices y esta contestación tiene truco por que al ser felices, ganamos. Nuestra sociedad nos lleva por otros derroteros y es que esta sociedad no le interesa un individuo feliz, sino un individuo necesario como pieza del engranaje del modelo establecido.

En el paseo por el parque, la montaña o por el bosque observamos el cambio de color del paisaje, del desprendimiento de las más bellas hojas de los árboles. Aquello que ya ha cumplido su misión deja de existir. Para los seres humanos es lo mismo. En esta época del año, según se acerca el signo de Escorpio (21-22 de Octubre), dejamos morir  parte de nosotros para que avanzar. El desprendimiento activo o pasivo de hábitos, situaciones o sensaciones nutre y renueva nuestro ser.

Esta “muerte”, este “dejar marchar” da miedo pues lo que tenemos es “lo conocido” y abrir la puerta a lo que no conocemos siempre nos habla de libertad, aventura y riesgo. Y seamos sinceros no nos gusta para nada estas palabras, el cambio da un miedo atroz, por más que sepamos que es necesario en nuestra evolución.

Si estos días estas desganado no llegues a convertirlo en una obsesión, no hace falta que te cargues de actividades con la que tapar el sentimiento, sino que medita el por que y deja partir lo que produce la misma, por que ya ha cumplido su tiempo de existencia. Pero hazlo de verdad y con conciencia. (la fiesta de Samain – 1 de Noviembre- de los antiguos celtas se refiere mucho a esto).

El último signo del otoño es el filosófico Sagitario.  Cuando existe menos luz recobramos la esperanza. Pareciera como si las reflexiones nos llevaran a un círculo vicioso, pero poco a poco todo se ve más claro. Cuando llegue el solsticio de invierno (21-22 de Diciembre) existe un nuevo sol con el que todo es posible. En la noche más larga y más oscura, un nuevo ciclo nos enfrenta a nuestro futuro. (Aquí ya es el momento de que Capricornio, el constructor, nos ayude a reconstruirnos)

Con lo que si este Otoño no has cogido el primer tranvía que pasa y estas esperando tranquilamente a sentir que sucede a tú alrededor; ¡Celébralo! por que este es el momento apropiado para hacerlo: el comienzo del reencuentro.

 

Con amor

Susana Ortega
http://www.viajessagrados.com

Clasificado en:Fechas mágicas, Mitología, Reflexiones, Todos nuestros articulos

1 Respuesta »

  1. ¡¡ Susana, Felicidades !!…Me ha encantado este artículo de Meditación y Reflexión del Otoño !.
    Es perfecto para practicarlo.
    Besosss

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