Ponte al Día

El Monte Moriah

El Monte Moriah y sus secretos

Algo resonó en mi interior cuando por primera vez sentí la llamada de Tierra Santa, movió mis cimientos y creo que tembló hasta mi alma. De todos es sabido, que cuanto más se habla de un sitio, o más resuena, más vaga es la idea que tenemos de él. Y esto era lo que justamente me pasaba con Tierra Santa. Tras embarcarme en la posibilidad de fluir con la llamada que había sentido, me interesé por saber a qué se refería, exactamente, el concepto denominado como Tierra Santa. Era muy claro, cuando ya lo estaba leyendo, que esta tierra era constituida por los lugares donde se habían desarrollado escenas bíblicas. Entre ellos encontrábamos desde Israel a Cisjordania, parte de Egipto, Irak, Siria… De todos los países mencionados, entre los cuales en alguno de ellos ya he estado más de una vez, me llamó en especial la atención Israel y dentro de Israel la mismísima Jerusalén.

Una de las características más importante de Jerusalén es que es considerada  Sagrada y especial por las tres religiones más importantes del planeta: Musulmanes, Cristianos y Judíos, y para cada uno de ellos, por algo totalmente diferente.

Los Musulmanes tienen la creencia de que en este lugar, su profeta Mahoma ascendió a los cielos para recibir las pautas de cómo debían de orar los fieles.

Los Cristianos, sienten y creen que Jerusalén es donde Jesús pasó los diez últimos días de su vida. Cumplió la profecía de entrar por la puerta Este de Jerusalén. También en este lugar fue crucificado, murió y resucitó al tercer día. Lo más importante, la vía dolorosa, donde se recuerdan las catorce estaciones o pasos que Jesús realizó antes de llegar a donde esta ahora la Iglesia del Sepulcro, que no es realmente donde fue sepultado, pero sí donde Jesús fue crucificado.

Los Judíos, creen especial la llamada colina del templo, El Monte Moriah (“visión” en hebreo). Esta es la colina donde Abrahán casi sacrifica a su hijo Isaac, y fue éste el lugar donde el rey David mandó construir el que fuera más adelante el Templo de Salomón. En la Actualidad no queda nada del templo ni de sus tesoros. Pero uno de sus tesoros apasiona y apasionará siempre al mundo entero, el Arca de la Alianza. En este preciso instante sentí más fuerte la llamada del monte, y me abalancé a la búsqueda de la tan soñada Arca.

Tres religiones y un solo lugar, esto llamó mucho mi atención, ¿qué tenía este lugar que nosotros asociamos tanto con la guerra para ser considerado Sagrado? ¿Qué había en Jerusalén?, y sobre todo, ¿qué quería de mí, para llamarme?. Cuando llego a esta pregunta, siempre llego a la misma conclusión: No quiere nada en concreto, sólo quiere que sientas Jerusalén en su más pura esencia. Fue entonces cuando me quise acercar al Monte Moriah y seguir la pista del Arca de la Alianza. Mil misterios sobre ella, incluso una película de Steven Spielberg.

Pero ¿qué es o fue, en realidad, este arca? Su historia es sencilla, Moisés recibió en el monte Sinaí, del mismísimo Dios, las Tablas de los Diez mandamientos, y éstos fueron guardadas con otros objetos considerados sagrados en un arca. La descripción que se tiene del arca es bastante completa, construida de la más pura madera de acacia negra, forrada de oro, con un tamaño aproximado de un metro de largo por sesenta centímetros de alto. No era un arca cualquiera, pues de ella se decía que tenía la potencia de un arma de guerra y en sí misma constituía un vínculo terrenal con el propio Dios. El arca era guardada en un lugar especial para ser protegida. Por eso se transportaba en un tabernáculo.

Me imagino que la pregunta de todos en la mente es la misma que me hice yo: ¿un potente arma de guerra? Lo supe muy pronto. Se sabe que tenía unas propiedades muy especiales, una especie de poderes. Lo que dice la Biblia, es que sólo la podían transportar un determinado grupo de sacerdotes, Levitas, y aquellos que osaran tocarla y no fueran “elegidos” caían fulminados al instante. Muchos consideran el arca de la alianza un poderoso acumulador de Energía, y de ahí sus propiedades divinas. (El misterio nos puede acarrear en cuanto nos cuestionemos como tenían este potente acumulador de energía hace tres mil años… pero esto es otra historia). Cuando David fundó Jerusalén y estableció esta ciudad como capital del pueblo israelita, inició la construcción de un templo centro de su fe. Este templo fue terminado por el Rey Salomón, su hijo, (rey puro y justo). En este templo se construyó un Santa Sanctorum, para proteger dentro El Arca de la Alianza. La Biblia, a partir de este momento, nombra en contadas ocasiones el Arca de la Alianza, iniciándose su gran misterio. Existen dos versiones muy extendidas sobre su desaparición.

Una de ellas es que en el 586 antes de Jesucristo, cuando cae Jerusalén con la invasión Babilonia y cuando se destruye por primera vez el Templo de Jerusalén, el arca fue transportada a alguna parte por medio de los túneles subterráneos que tiene el Monte Moriah en su interior. Dentro de esta historia, algunos creen que el Arca de la Alianza, se encuentra todavía en el interior de esta colina sagrada, escondida y esperando ser encontrada.

Otra versión muy aceptada nos remite a la reina de Saba, reina de Etiopía que habiendo escuchado sobre la sabiduría de Salomón, fue hacia Jerusalén a ver con sus propios ojos a este rey. Una vez allí, tuvo un hijo con él, llamado Menelik. Salomón, al saberlo y cuando su hijo tuvo mayoría de edad, intentó convencer a su hijo para que fuera su sucesor. Menelik se negó, pero le pidió que le concediera parte de su sabiduría para llevarla a su pueblo. Salomón reunió lo que consideró importante para que su hijo lo tuviera, creando una copia del Arca para que se llevara a Etiopía. Al partir, Menelik, dio un cambiazo al arca original con la copia, llevándose a Etiopía el tesoro más preciado del templo. El Arca a partir de entonces se transportaría por varios sitios en Etiopía iniciando su periplo en Tanakirkos, donde se cuenta que estuvo mucho tiempo bajo custodia en esta Isla Sagrada en medio de un lago Sagrado. Desde aquí sería transportada hacia Axum, permaneciendo actualmente en la Iglesia de Santa María de Sión. Si visitamos esta Iglesia no nos dejarán acceder a ver el arca, lo más cerca que estaremos de ella será una reja fuera del edificio, donde si se diera el caso, veríamos al guardián del Arca y esto también si tenemos mucha suerte. Durante dos días al año en este pueblecito sacan una copia del Arca en procesión para que los fieles puedan tener contacto directo con Dios, con lo que sigue vigente una de las dos premisas que nos decía la Biblia sobre el Arca.

¿Cuál es la realidad? ¿Dónde esta su verdadera ubicación? ¿Existe todavía el Arca de la Alianza? Muchas preguntas y sólo una clave: el Monte Moriah. Una vez estuvo aquí y en él se encuentra la respuesta a muchas preguntas. Ahora me toca esperar a que Etiopía me llame a lo lejos y pueda vivenciar entonces la potencia de sus lugares sagrados.

Susana Ortega

www.viajessagrados.com

Artículo publicado en Espacio Humano en Noviembre de 2009.

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